Tomás
Raimundo, Claudine Gaona,Daniel Brítez,Gabriela Samaniego, Osmar Jara,
Sandra
Rodriguez y Andrés Noguera junto al profesor
Walter Aguilera tras culminar un trabajo
Foto:
Victor Duarte
Cuando
inicias tu vida universitaria tienes la mente puesta en formarte como un gran
profesional, varias cosas pasan por tu mente, no sabes a que desafíos te vas a enfrentar.
Solo tienes una meta, culminar la carrera. A lo largo del recorrido surgen
nuevos retos, donde lograr tus objetivos no depende solamente de tí, depende de
un grupo y es en ese momento cuando la base del éxito es el compañerismo, la
unidad y el trabajo en equipo son esenciales para derribar cualquier barrera.
Estos "compañeros de trabajo" muchas veces no solo te ayudan a concretar tus propósitos sino también creas con ellos lazos de amistad, de esas en las que te sientes libre y con la suficiente comodidad para trabajar, aquellas con las que es una aventura para afrontar cualquier obstáculo que se presente.
Y son estas amistades que están ahí para levantarte y te incentivan a continuar cada vez que te sientes con ganas de bajar el brazo porque te decepcionas. las mismas con quienes te sentás a compartir un largo día y entre risas y risas se te olvidan los pesares diarios, porque la facultad no solo son clases y trabajos prácticos, muchas veces es el lugar donde creas vínculos afectivos que durarán de por vida.
Y es en el cuarto año donde aquellas personas que en un principio eran tu competencia, hoy se vuelven el soporte para seguir avanzando, por tus sueños y por los suyos, van juntos escalando montañas. Y con la mente puesta en culminar esta etapa acompañados de amistad y compañerismo vamos paso a paso llegando al final de este camino.







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