Cuando se habla de la baja calidad educativa en Paraguay siempre buscamos culpables del por qué no es como debería. Y así probablemente digamos que la reforma educativa de 1989 es la causante de los males, o la educación impartida solo con textos escritos por Argentina en la pos guerra. Enumeraríamos un millón de razones y culpables pero el problema no es la causa, sino cuál es la solución.
El problema en la era anterior al Internet y los múltiples medios de comunicación pudo haber sido que las personas no podían acceder a la información, es más ni siquiera se imaginaban lo que pasaba del otro lado del mundo, no podían buscar algo que no sabían qué existían y que necesitan. Hoy la información sobre casi cualquier área es abundante, y a la hora de armar programas de estudios dentro de las universidades o institutos educativos se dejan muchas cuestiones afuera. ¿Entonces qué hacemos al respecto?
A los estudiantes no les queda más que tomar iniciativas propias e investigar, leer y estudiar sobre aquello que no es abordado en las universidades, acudir a talleres, foros, charlas o cualquier actividad que pueda aportar a ampliar sus conocimientos.
Curso "Economía para periodistas" impartido en el Instituto del Banco Central del Paraguay.
Pero, de quién depende generar interés, el estudiante es el que debe interesarse por su propia educación y tomar iniciativas para aprender fuera del aula o es el docente el que debe inspirar a que el conocimiento no se limite a las clases que imparte?
Desde mi punto de vista la responsabilidad es compartida. El docente debe encontrar la metodología que mejor funcione con cada grupo para generar interés en las clases y el estudiante debe tener la predisposición de aprender y de seguir las indicaciones. Pero es cierto que también ambos dependen en cierta parte (no completamente) de los recursos con los que cuenten, porque la presencia o no de estos influyen en el incentivo personal.
El compromiso estudiantil es responsabilidad de ambas partes, el docente que motiva al estudiante, el alumno que no se conforma e investiga por su cuenta y que con sus avances motiva al educador a ser aún mejor. Y así se convierte en círculo en el que cada parte es motivado por el anterior y a su vez inspira al siguiente, se vuelve en algo como una relación de dependencia.
Son tiempos difíciles para cualquier área de estudio, los motivos históricos los sabemos de memoria, es momento de tomar la iniciativa y dejar de lado las discusiones absurdas para poder cambiar la realidad dentro y fuera de las aulas.







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