Todo bien hasta ahí, pero la cosa está justamente dentro de todos ésos años que a uno le tome en terminar la carrera, la de convivir con el compañero.
Es bien sabido que uno se encontrará con distintos tipos de carácter en cada persona, algunas más risueñas, otros más serios, otros que se preocupan por la hora del receso para poder realizar otro tipo de actividades distintos a la clase y otros que entran y salen de la clase en el momento que les cante.
Cada quien se va relacionando con el otro compañero o la compañera básicamente por los gustos en común y por la sensación de buena convivencia mutua.
Pero todo choca en el momento en el que hay fricción entre los mismos estudiantes que momentos antes eran amigos, ya sea por el estrés laboral de algunos, el desgaste con los trabajos prácticos grupales o por motivos personales ajenos a la facultad de otros.
Todos con un mismo fin, terminar la facultad con notas regulares para arriba, defender la tesina, tener su colación, recibir su diploma y festejar a full con la familia.
Algunos se llevarán una amistad de la facultad para el futuro o inclusive para toda la vida mientras que algunos al terminar, se separarán del grupo y continuarán con su vida.
Porque el fin de entrar en una carrera, que se supone uno ama, es terminarla de lleno y no dejarlo a la mitad, conocerán todo tipo de personas con las cuales uno tiene que convivir para realizar trabajos grupales en sí, pero no por ello todos son tus amigos.
Es por éso que a algunos te los llevarás en el corazón para los años venideros, ésos con los cuales tuviste buena química mientras que a otros los tendrás en la foto grupal que se sacó el último día de clases, ésos con quienes realizaste algunos de los tantos trabajos prácticos grupales, pero son algunos de esos mismos con quienes ya no hablarás de manera constante.
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| Alumnos del 4to curso tras la realización de la primera transmisión de un programa en la facultad de Filosofía vía Facebook. |







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